Tinajeros desde 1783

Somos una familia que trabaja el barro de Torrejoncillo desde hace más de dos siglos.

Orígenes

Nuestro origen documentado se remonta a 1783. La tinaja más antigua con nuestro sello lleva la inscripción «Soi de Ilario Simon, 1783», realizada en tiempos de Carlos III.

Por entonces, Jerónimo Moreno y Ana Sánchez “La Periana” ya trabajaban el barro en Torrejoncillo.

Desde aquel inicio, el oficio ha pasado de padres a hijos, conservando la técnica y el amor por la arcilla que nos identifica.

La historia

A lo largo de diez generaciones hemos cambiado barro por historias: con maravedís, escudos, reales, pesetas —incluso patatas— y hoy en euros.

Siempre a mano: extracción y amasado del barro, levantado pieza a pieza y cocción con madera —hoy biomasa— en un horno moderno que asegura temperatura uniforme.

Así logramos piezas duraderas que han guardado vino, agua, miel y aceite.

Y cuando termina su primera vida, encuentran otra: para cal, como macetero con parra o geranios, o protegiendo tapias.

El barro siempre vuelve a servir.

La evolución

1783

Sello "Soi de Ilario Simon 1783"

1900

Oficio familiar consolidado

1950

Crecen los encargos

1980

Horno moderno, misma técnica

Hoy

Décima generación familiar de tinajeros

Cómo trabajamos

Tres principios guían cada pieza: material local, manos expertas y cocción responsable.

Material local

Arcilla anaranjada de Torrejoncillo, rica en mica y con identidad propia. Cercanía y menos transporte para piezas honestas y duraderas.

Hechas a mano

Sin moldes industriales: levantamos cada pieza a mano, de la misma forma que nuestros antepasados. Por eso no hay dos tinajas iguales.

Cocción con biomasa

Horno moderno alimentado con biomasa para una temperatura uniforme. Menor impacto y máxima resistencia frente al tiempo.

Proyectos con identidad propia

Cada espacio es único, y nuestras tinajas lo hacen inolvidable. Trabajamos con hoteles, restaurantes y museos para crear piezas a medida que unen tradición, diseño y autenticidad.